3 abr. 2009

La telaraña de cables soluciones


Una de las situaciones más traumáticas en un departamento habitado es la llegada de los pintores. Más allá de que parecería que para ellos la unidad monetaria de la Argentina mutó del peso al ciempesos , el polvillo que todo lo inunda y una fecha de entrega de la obra que casi nunca coincide con lo previsto, volver a poner la casa en orden implica reconstruir, en mi caso, la caótica maraña de cables que están detrás de mi equipo de audio, home theater y televisión.

Allí tomo conciencia de la falta de la estandarización de los conectores, sobre todo cuanto hablamos de señal de video. Pueden convivir las conexiones de videocompuesto, S-Video, videocomponente, HDMI y DVI, según la fuente de origen o entradas de la pantalla.

Desconectar el cablerío de los equipos es fácil. Ningún problema. Y como he cometido el error muchas veces en el camino inverso, al volver a dar vida y música a los parlantes o al televisor, opté por colocar indicadores con cinta adhesiva. Más allá de que los cables de video y audio tienen en general un código de colores particular, una buena identificación no sobra. Para no tener que dar vuelta el mueble del televisor y estirar inútilmente los cables, utilizo un espejo con aumento para hacer todas las conexiones. Un truquito útil para alguien como yo, que no tiene una vista al ciento por ciento. De lo que no me salvo, que mi perro crea que estoy jugando y venga a darme sus consabidas dosis de lengüetazos.

Para todos los gustos

Ya hablamos de la disparidad de sistemas de conexión en video y tal vez conviene explicar las diferencias de aspecto y calidades entre las más comunes. Empecemos por el tradicional videocompuesto, que entrega una señal analógica de calidad estándar. Se usa generalmente un enchufe RCA amarillo. Puede acompañarse con cables de audio, que por convenciones de la industria se utiliza blanco y rojo, el primero para el canal izquierdo y el otro para el canal derecho.

Si queremos una calidad un poco mejor que la anterior, recurrimos al S-Video, también transportador de señal analógica, pero con eliminación de mucha distorsión. Se usa un toma mini DIN de 4 pines.

También analógico, pero recurriendo a tres cables que terminan en fichas RCA, el videocomponente ofrece la mejor de las conexiones posibles cuando hablamos de un método no digital.

Bastante en boga en los nuevos monitores con entradas digitales, la interfaz DVI -debemos aclarar- también puede en algunas de sus variantes transmitir una señal analógica.

Finalmente, el HDMI, por High Definition Multimedia Interface , una forma combinada de transmisión de audio y video. Quiere decir que un solo cable transmite los dos, eliminando por lo menos dos cables. O más. Permite hasta ocho canales de audio en un solo hilo. El sueño del pibe. Cuenta además con tecnología HDCP -siglas de High Bandwidth Digital Content Protection - para evitar la copia de lo transmitido.

¿Llegaremos algún día a prescindir de los cables? Por el momento, aunque ya hay algunos equipos en ese sentido, no vemos un horizonte cercano al respecto. Seguiré por lo menos unos cuantos años más con mi ayuda del espejo con aumento.