8 mar. 2009

Twitter es todo lo que quieres que sea

Una serie de normas y reglas de uso del servicio basadas en las experiencias proporcionadas por sus usuarios en Internet

Escribir puede ser un trabajo solitario, pero no cuando escribes una columna de tecnología. Los comentarios llegan tan rápidamente (por correo electrónico, en los blogs, o los comentarios en línea) que es prácticamente arte escénico en tiempo real.

Durante mucho tiempo, mis lectores insistieron en que viera esta cosa llamada Twitter . Lo había estado evitando, porque sonaba como una más de esas aplicaciones de moda en Internet que consumen el tiempo. E-mail, blogs, chat, RSS, Facebook ... ¿Quién tiene tiempo para sintonizar otro flujo más de charla en Internet?

Cierto, no hay nada exactamente como Twitter . Se trata de un sitio web donde puedes difundir mensajes muy cortos (140 caracteres, como máximo) a cualquier persona que se suscribió para recibirlos. Es como un cruce entre un blog y una sala de chat . Tus "seguidores" podrían ser seis amigos de la escuela secundaria o, si eres Barack Obama, 254.484 de tus fanáticos más expertos en tecnología. (Por cierto, no ha enviado un solo mensaje por medio de Twitter desde que asumió el cargo. ¿Dónde están sus prioridades?)

Mientras tanto, puedes suscribirte para recibir las declaraciones de otras personas. Finalmente, en tu pantalla aparece una barra de desplazamiento donde se visualizan sus comentarios (chistes, enlaces recomendados, pensamientos para el día, y un montón de "lo que estoy haciendo en este momento").

Aun así, estaba poco estimulado por todo eso del ego. Tu perfil muestra la cantidad de seguidores que tienes, como si fuera algún tipo de conteo de mérito.

Entonces un día, vi a Twitter en acción.

Yo estaba trabajando en un comité de propuestas de subvención y vi cómo un juez preguntó a sus seguidores en Twitter si un determinado proyecto había sido probado antes. En 15 segundos, ellos respondieron con enlaces a la información que necesitaba. Ningún mensaje de correo electrónico, llamada telefónica o página web podría haber logrado el mismo efecto. (Es sólo una cuestión de tiempo antes de que algún concursante en "Quién quiere ser millonario" use Twitter como salvavidas).

Así que me inscribí para obtener una cuenta gratuita (con el nombre: pogue) y comencé.

No es fácil entender lo que está pasando. La mayoría de la gente brinda apoyo y tiene ganas de ayudar. Sin embargo, existe el esnobismo Twitter.

Un tipo me regañó por hacer "preguntas tontas". Otros me criticaron por diversas infracciones como no seguir a una cantidad suficiente de personas, escribir mucho acerca de temas no relacionados con la tecnología o enviar demasiados o muy pocos mensajes.

Decidido a tomarle la mano, busqué en Google "Twitter para principiantes." Obtuve 927.000 resultados de la búsqueda.

(Por supuesto, se obtiene una gran cantidad de resultados cuando se busca algo en Google, por lo que es un truco poco convincente cuando periodistas utilizan la cantidad de resultados de Google para demostrar sus puntos. Pero me voy de tema.)

La mayoría de estos artículos son listas de normas. Uno recomienda utilizar Twitter para promocionar una empresa, otro dice que nunca se debe usar Twitter para promocionar una empresa. Uno recomienda escribir sobre lo que se está haciendo ahora (después de todo, la pantalla pregunta: "¿Qué estás haciendo?"), otro dice que no se debe hacer eso.

Una de estas listas de reglas incluso dice: "Agregar valor. Construir relaciones. Pensar a largo plazo." ¿Estamos hablando de Twitter o de cómo postularse para el Congreso?

Mi confusión continuó hasta que, en una conferencia, conocí a Evan Williams, director ejecutivo y co-fundador de Twitter. Le conté sobre todas las normas, todos los consejos, todos los que me dijeron: "lo estás haciendo mal". Le dije que la tecnología era apasionante, pero que todos los que eran negativos y todas las reglas estaban apagando mi entusiasmo.

Se sacudió la cabeza con aire de disculpa (claramente, había escuchado todo esto antes) y me dijo la verdad sobre Twitter: todo está equivocado.

O, dicho de otro modo, que todo está bien.

Twitter, en otras palabras, es precisamente lo que quieres que sea. Puede ser una herramienta de negocios, una forma en la que los adolescentes pasan el tiempo, un asistente de investigación, una fuente de noticias; lo que sea. No existen reglas, o al menos ninguna que se aplique a todos por igual.

De hecho, Williams dijo que una gran parte de la tradición de Twitter, así como las normas de conducta e incluso la terminología, ha brotado de sus usuarios, sin el aporte de la empresa. Por ejemplo, a la gente se le ocurrió el término "tweets" (así llaman a los mensajes). La multitud comenzó a referirse a sus compañeros en Twitter por un nombre como este: @pogue. Pronto, se convirtió en una notación abreviada estándar que el software de Twitter ahora reconoce. Las masas también llegaron a convenciones como "RT", que significa "re-tweet" (re-enviar lo que otra persona dijo en Twitter).

Si me pides que escriba mi propio "Reglamento para Twitter" (Nº 927.001 en Google), sería algo así:

No lo critiques si no lo probaste. Por supuesto, este consejo sirve para todo en la vida. Pero escuchen: ni siquiera mi propia prosa magistral puede capturar lo que sientes cuando pruebas Twitter. Así que pruébalo.
Si no obtienes ningún valor de esta herramienta, cierra la ventana y no regreses más; está bien. A pesar de toda la prensa, Twitter sigue siendo un fenómeno en gran parte para los fanáticos de la informática y para aquellas personas que son los primeros en ponerlo en práctica en este momento.

No uses el sitio web. No podía creer que seis millones de usuarios de Twitter se dirijan a la página web cada vez que desean enviar o leer tweets. Resulta que no es necesario. Alrededor del 70 por ciento usa prácticos programas gratuitos que aparecen al borde de sus pantallas (o se ejecutan en sus teléfonos móviles, especialmente en los iPhone) todo el día. Tienen nombres como: TweetDeck, Twitterfeed, Twhirl y Twitterific.

No tienes que leer todos los tweets. Es común ver el perfil de alguien y leer: "Siguiendo: 900 personas". Tonterías. Nadie tiene tiempo de leer todos los tweets de más de aproximadamente 30 personas (al menos, nadie que tenga una sola vida).
Evidentemente, estos usuarios sólo leen los más recientes, o buscan los más interesantes, o usan search.twitter.com para encontrar mensajes sobre determinados temas.

No tienes que responder a todos los comentarios. Si tienes muchos seguidores, obtienes una gran cantidad de comentarios sobre tus tweets. Afortunadamente, éste no es el correo electrónico, nadie espera que respondas todo.
Si estás confundido acerca de cómo responder, no te encuentras sólo. Si respondes a uno de mis tweets, puedo contestarte de dos maneras. Puedo responder con otro tweet público, pero por supuesto nadie excepto tú entenderá de lo que estoy hablando. ("@puppydog: ¡Tal vez en Montana! LOL").
O puedo enviarte un Mensaje Directo (pero entonces nuestro diálogo puede terminar). No puedes responder a mi Mensaje Directo, a menos que yo también te esté siguiendo (es una medida antispam, según Twitter). ¿Entiendes? Yo tampoco. Twitter Inc. dice que está trabajando para solucionar esto y muchos otros elementos confusos.

Úsalo como quieras. Finalmente, he aprovechado el poder de Twitter para mis propios fines nefastos. Re-envío chistes. Comparto pensamientos pequeños que no merecen aparecer en un artículo o en un blog completo. Sigo vínculos y busco amigos. Dejo de seguir a personas que son aburridas o que se postean 50 veces al día.
E interrogo a las multitudes. La semana última, estaba escribiendo un guión para un segmento de televisión y necesitaba un buen ejemplo de "una película artística que una niñera adolescente no vería ni loca". Mis seguidores en un instante enviaron una enorme variedad de respuestas desopilantes. ( Gandhi , Mi cena con André , El globo rojo )
Otras personas promocionan sus blogs, o comparten penas con otros, o dan noticias; el primer informe acerca del avión en el Hudson provino de un usuario de Twitter. Está todo bien.

No te preocupes por las normas. Incluyendo las mías. Usa a Twitter como quieras. No dejes que nadie te diga que lo estás haciendo mal.
¡Ah! Y un consejo más: cuando tengas que concentrarte en tu trabajo, está bien cerrar Twitter. Puede ser poderoso, útil, adictivo y fascinante (pero, al final, simplemente es una de esas aplicaciones en Internet que te consume el tiempo).

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